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viernes 27 de enero de 2012
Lifestraw
No es un invento nuevo, pero acabo de conocer su existencia y me ha parecido digno de reseñar. Se llama Lifestraw y es un potabilizador de agua portátil. Es muy ligero y con él se puede purificar el agua en los países subdesarrollados. Contiene un compuesto que acaba con el 99,9999% de las bacterias y con el 98,7% de los virus. Puede purificar hasta 700 litros de agua antes de que los filtros
pierdan parte de su eficacia. Se utiliza como una pajita bebiendo
directamente el agua. LifeStraw no filtra el paso de minerales pesados
que pueda haber en el agua y que en exceso pueden resultar tóxicos,
tales como arsénico, hierro o flúor. Este dispositivo puede acabar con
las 6000 muertes diarias que se producen a diario a causa de la ingesta
de agua contaminada y las consecuentes enfermedades diarreicas. La empresa que se encuentra detrás de todo esto es la danesa Vestergaard Frandsen y puede ayudar a la consecución de uno de los Objetivos del Milenio para 2015: reducir la proporción de personas sin acceso sostenible al agua potable a la mitad.
Fuente
martes 6 de diciembre de 2011
Heineken WOBO, una botella que se transforma en ladrillo
Fotos: Inhabitat
En los últimos años, se difundieron diferentes ideas para reciclar botellas de vidrio o de plástico. Una de las propuestas más llamativas fue la de utilizar estos materiales para crear edificaciones, como la casa de Tito Ingenieri en Argentina o las de Ingrid Vaca Diez en Bolivia.
Pero parece que esta idea de utilizar las botellas para la construcción viene de varios años antes. Fue en 1963 cuando Alfred Heineken, junto con el arquitecto John Habraken, ideó un envase capaz de funcionar como ladrillo. Se trata de la Heineken WOBO, la que fue diseñada especialmente para resolver el problema de la basura, ofreciendo un material de construcción que estuviera al alcance de todos.
En ese entonces, la WOBO fue diseñada en dos tamaños -350 y 500 mm- y con un formato capaz de encastrarse para producir un paredón. Así, se realizaron 100 mil de estos envases, pero la producción se frenó cuando los directores de marketing rechazaron la idea por considerar que afectaría a la imagen de la empresa.
En la actualidad, en el Museo de Heineken en Ámsterdam se expone una pared construida gracias a estas botellas. Si bien hoy en día esa es la única señal de su corta existencia, esta idea brillante forma parte de la historia de la empresa y del reciclaje. Quizás su legado más importante sea servir de inspiración para valorar estos materiales y dejar de considerarlos como basura.
Fuente
“Novacem”, un cemento capaz de absorber gases contaminantes
Imágenes: Novacem
Las construcciones resultan una importante fuente de contaminación
debido a las toneladas de dióxido de carbono (CO2) que emiten a la
atmósfera. Un aspecto muy negativo es la utilización de cemento,
material que se produce en grandes cantidades y demanda mucha energía en
su creación.
Teniendo en cuenta esto, y la necesidad de desarrollar formas
alternativas más amigables con el medio ambiente, la empresa británica Novacem ideó un nuevo cemento capaz de absorber los gases contaminantes y así reducir a cero su contaminación.
La particularidad de este material radica en que, en lugar del
tradicional calcio carbonatado utilizado para el Portland, se elabora a
partir silicato de magnesio, un compuesto muy abundante que necesita de
menos energía para producirse y que hasta puede ser creado a partir de
biocombustibles.
Además, lo más importante es que este silicato es capaz de absorber
dióxido de carbono en el momento de su creación. Esto hace que no sólo
se puedan neutralizar los gases tóxicos implicados su fabricación sino
que además es “carbono negativo”, lo que quiere decir que absorbe más de
lo que produce.
Según los creadores, lo que se pretende es que una vez en el mercado
(algo previsto para el 2015) este material sea ofrecido al mismo precio
que el cemento tradicional y con la misma calidad.
Hoy en día, se producen millones de toneladas de cemento tradicional,
emitiéndose 800 kilogramos de CO2 por cada tonelada fabricada. Es por
este motivo que resulta fundamental un cambio hacia formas de producción
más sostenibles, más aún cuando las soluciones están a la vista y
pueden ser llevadas a la práctica muy fácilmente.
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